lunes, 5 de noviembre de 2012

Ilija Trojanow, autor de 'El coleccionista de mundos', nos ofrece en su última novela, 'DesHielo' (Rayo Verde), una abrasiva mirada sobre el compromiso ecologista



DesHielo.
Ilija Trojanow.
Traducción de Rosa P. Blanco.
Prólogo de Jorge Riechmann.
Rayo verde. Col. Rayos globulares, nº 4.
Formato: Rústica con solapa. 14.5 cm x 21.5 cm.
176 páginas.
PVP: 17.50€.
Fecha de publicación: 29 de octubre.

Sobre ecologismo se han escrito muchas novelas apasionantes. En clave distópica se produjo un verdadero boom en las décadas del 60 y 70 del pasado siglo y, desde que a finales de la misma centuria la alarma medioambiental fuese ganando posiciones en la agenda política y en el interés de los ciudadanos, no han dejado de surgir narraciones que han incorporado este elemento, ya sea con tintes apocalípticos o como un leit motiv más o menos fecundo y recurrente, a sus tramas.

Sin embargo, el argumento de DesHielo, tiene una nota diferente que convierte a su lectura en algo especialmente refrescante (nada más apropiado en este caso) y deseable. Veamos. La última obra de Ilija Trojanow, escritor, traductor y editor alemán, nacido en 1965 en Sofía y autor de El coleccionista de mundos (Tusquets), novela que Günther Grass llegó a comparar con Moby Dick,  nos habla de un mundo en paulatina destrucción por la acción del hombre –hasta ahí nada nuevo–, pero en el que observamos a un profesor asistir a la desaparición de “su” glaciar como una pérdida propia.

Zeno Hintermeier, que así se llama el protagonista, deja su cátedra y se embarca como guía en cruceros turísticos que viajan a la Antártida, ansiando encontrar en el último rincón natural del planeta el silencio cargado de verdad que tanto anhela. Pero, ni siquiera entre esos amantes de la naturaleza (guías, periodistas y demás pasajeros) logrará encontrar un alma gemela que sienta la tragedia del planeta de forma tan intensa como él.

Todos consiguen dormir sin pesadillas, volver a su rutina tras la travesía. Hasta ahí ha llegado su toma de conciencia. Tal vez por este motivo, piensa Zeno, sea necesaria una acción más radical. Continuará...

A pesar del obvio compromiso político la presencia como prologuista de Jorge Riechmann resulta bastante indicativa a este respecto de un autor, gran viajero y cronista de viajes (es especialista, además, en literatura africana), cuya obra ha sido traducida a más de veinte idiomas y que ha recibido premios como el Bertelsmann Literature Prize, o el Carl Amery (por “abrir nuevas vías estéticas y de esta manera, ampliar la gama de posibilidades literarias”), la novela “no es un simple panfleto, sino –seguimos transcribiendo un fragmento de una crítica aparecida en Der Spiegel– la artística súplica de un poeta. Trojanow permite a su narrador quejarse, dar esperanzas y desesperarse, todo ello mediante metáforas tan bellas como cínicas y sarcásticas.

El joven Nathaniel Hathorne

DesHielo es una apetecible novedad dentro del catálogo de este joven sello editor pero, aunque la última hasta la fecha, no es la única incorporación del otoño. Así, hace apenas un par de semanas, Rayo Verde lanzaba, en sus palabras, a su primer autor “español, novel, sin agente… y además con licencia Creative Commons”. Se trata del barcelonés de 36 años Víctor Sabaté, quien en su novela corta El joven Nathaniel Hathorne, mezcla reflexiones sobre la creación literaria, las influencias, el plagio y la dura vida del aspirante a escritor, conformando de este modo una “nouvelle –como la definía Sergi Pàmies en su crítica de La Vanguardia– que alimenta una perversión literaria: el gusto por los libros que hablan de otros libros y por los escritores que escriben sobre otros escritores”.

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